Cuentos mínimos. La bitácora de Idgie W. Mcgregor.

Lo bueno, si breve… dos veces breve.

Entradas publicadas en Junio de 2006


Publicado el Lunes 26 de Junio de 2006

Etapas que se cierran.

Dejé de dar clase, por fin.

Carolina terminó con sus oposiciones.

Jose logró superar el MEGA, con todo lo que le ha costado.

Toñi y Led acabaron sus carreras.

Claudia se viene, por fin.

El Primo volvió de Alemania.

Lorena se quedó sin nódulos y sin trabajo.

Alberto… se ha cortado el pelo.

Pensemos en todo ello como puertas que se abren. A ver qué pasa.

Publicado el Miércoles 14 de Junio de 2006

Yo tampoco hago memes (pero también me gusta saltarme mis propias reglas).

Los Cuentos de Shelley Duvall porque no trataban a los niños como si fuésemos tontos.

Friends por miles de motivos, pero sobre todo por Mónica y por Phoebe (bueno, por Mónica, más).

Malcolm por el humor surrealista.

Los Simpsons porque los echaban en La 2, por la noche, y mi hermana y yo los veíamos a escondidas de mis padres desde detrás de la puerta.

La primera temporada de Twin Peaks por Bob y por el enano bailarín.

Capítulos sueltos de La Dimensión Desconocida, Más allá del Límite y Alfred Hitchcock Presenta… (los puntos suspensivos van incluidos en el título :-p)

Los 4400 por el final tan bueno de la segunda temporada.

Carnivale por la estética.

House hasta que el doctor se pasó de la raya.

Ellen por reírse de todos, empezando por ella misma.

Buffy por más de un episodio (y mas de dos) que superó mis expectativas.

South Park, supongo. Por bestia.

Los primeros catorce o quince episodios de Desperate Housewives.

Xena por gamberra.

Las chicas de Oro, Aquellos maravillosos años, Luz de Luna, Remington Steele, Willy Fogg, Los caballeros del Zodíaco, Kung Fu, La vida es así, Padres forzosos, y unas pocas más, por formar parte de mi infancia.

Cuando Lotte perdió el ombligo porque nadie se acuerda de ella.

Una de unos niños que se comunicaban a distancia y que tenían poderes o veían hologramas o que sé yo. Ni idea del título.

La Princesita porque… bueno, porque sí.

Si alguien se pregunta todavía a qué viene todo esto, la culpa la tiene Alberto. Estoy segura de que él me deja responder al meme como me dé la gana, y pasárselo a todo aquél que al leer esto tenga puesta una camiseta naranja.

PD: Aprovecho para deciros que me voy de vacaciones unos diítas, cosa que se va a repetir de forma bastante caótica (aunque espero que a menudo) a lo largo de este verano.

EDITO para añadir dos series que no podían faltar: El mundo de Buster (igual de rara que la de Lotte) y, por supuesto, El pequeño vampiro, que daría lo que fuese por volver a ver.

Para más información sobre las series raras que cito, mirad lo que he encontrado.

Publicado el Martes 13 de Junio de 2006

Paradoja (o ‘ventajas de ser mayor, que alguna hay’).

Prepararte ese helado enooooorme que te apetece tanto de repente, y comértelo antes de cenar para disfrutar como un niño.

Publicado el Sábado 10 de Junio de 2006

La cafetería de Chari.

Apenas lleva unos meses abierta, pero Chari, la dueña, ya saluda a los clientes por sus nombres.

El segundo día que vas y pides un café, ella se para un momento y te dice: ‘Ah, sí, a ti te gustaba corto de leche y sin azúcar, ¿verdad?’

Si pides un croissant te lo calienta (sin preguntar), mientras murmura algo parecido a que ‘calentito está más bueno’.

Hoy entró una chica preguntando si tenían tartas. Chari contestó: ‘Sí, pero sólo de gominolas’.

Y digo yo: ¿No pueden hacer una ley, o algo, que obligue a todos los cafés del mundo a ser así?

Publicado el Domingo 4 de Junio de 2006

Casi nunca leo poesía.

Creo que no lo hago de forma premeditada. O quizá sí. El caso es que hoy me ha alegrado la noche encontrarme con esto:

CONFLICTO DE PERSONALIDAD
(de Juan José Téllez Rubio)

Si un doble mío penetrara en su cuarto
y lamiéndole el cuerpo con el mimo
sumiso del esclavo, le sacara
de algunas de sus frecuentes pesadillas.
Si le invitase entonces a un viaje secreto
por muslos y por labios, laberintos
de piel que una mano diestra
registre en la noche, suavemente.
Si entre usted y yo, a estas alturas,
hubiera saliva o rumor de matorrales,
la íntima humedad con que el rocío del gozo
va untando a aquellos que no duermen.
Si fuésemos reptiles, si transfigurásemos
el río de las horas en un burdel de gestos
y el alba sólo fuera un relámpago importuno.
Si mi sosias penetrase por su hendidura estrecha
y el vello nos sumiera en un deleite súbito.
Si tensáramos sus músculos como el hilo de un arco
que habrá de dispararse contra la carne contraria.
Quizá-quizá, si todo esto ocurriera
y yo la encuentre mañana en los grandes almacenes,
mirándome a los ojos distraída diría
su cara, caballero, no sé, me suena mucho.

(Extraído del librito Las causas perdidas, VI Premio Aljabibe de Poesía; publicado por Endymion.)

Publicado el Jueves 1 de Junio de 2006

La ecuación perfecta.

Llevo mucho, mucho tiempo dándole vueltas a una cuestión: ¿cuál es la literatura que me gusta? ¿Tengo preferencia por los cuentos cortos? ¿Por algún género en especial? ¿Sólo por determinados autores, o temáticas?

Hoy por fin he dado con la clave: Me gustan los textos que, independientemente de la extensión o el género, me dejan más tiempo pensando del que tardé en leerlos. De un modo más ‘científico’ podría expresarlo así:

Tiempo que paso pensando sobre lo que he leído
——————————————————————————— = Valoración final
Tiempo que invertí en leerlo

Está claro que un buen microrrelato (ojo, insisto en lo de ‘bueno’) obtendría casi automáticamente una puntuación altísima al pasarlo por esta formulita. Pero el valor que tienen para mí muchos de mis libros favoritos, a los que mi mente acude una y otra vez sin descanso (en la cama, en el autobús, cuando camino sola, mientras escribo estas líneas) va tendiendo, poquito a poco, a infinito.

Lo cual demuestra que la ecuación funciona.