Publicado el Domingo 24 de Junio de 2007
Leer.
Hace unos días me topé, por pura casualidad, con un librito de “teatro mínimo”. Tengo una habilidad especial, que me encanta, para encontrar libros raros (auténticas joyas) sin proponérmelo. Es casi místico: me pongo delante de una estantería de cualquier librería y sólo tengo que dejar que mis dedos señalen un punto cualquiera. Diría, incluso, que son los libros los que en ese momento me ven llegar y me encuentran a mí.
A lo que iba. Este libro en cuestión recoge cinco obras de las cuales una me ha dejado especialmente marcada. Tiene apenas cinco páginas, pero me voy a permitir copiar algunos fragmentos sueltos:
JORGE: Ese libro. ¿Me lo presta? … Sólo por unas horas… Sólo una hora.
LUIS: No podrá leerlo en una hora.
JORGE: En menos de una hora lo tendrá de vuelta en su pupitre.
[…]
LUIS: Mire, no puedo ayudarle. Incluso aunque fuese usted capaz de leer este libro en un cuarto de hora. Le aseguro que no es nada personal. Simplemente, no me gusta interrumpir una lectura. De la primera palabra hasta la última, es así como me gusta leer. Pero le prometo que, en cuanto lo haya acabado, antes de devolvérselo al bibliotecario, le avisaré a usted, a fin de que nadie se le adelante.
JORGE: ¿Se está burlando? Lo he visto leer. Aún está en la primera página, después de veinte años. ¿Cuántos más necesitará sólo para acabar el primer capítulo?
[…]
LUIS: Hay miles de libros en la Biblioteca Nacional, ¿por qué se ha encaprichado precisamente de éste? No irá a decirme que ya ha leído todos los demás.
JORGE: Sí.
LUIS: ¿Sí?
JORGE: Éste es el último que me falta. El resto, los he leído todos.
LUIS: Supongo que dice la verdad. Lo he visto leer. Lo confieso: sabía que llegaría este momento. Lo aguardaba con temor.
[…]
LUIS: ¿Ha comprobado que no hay otro ejemplar?
JORGE: Usted sabe que no hay otro ejemplar. ¿Cómo podría haberlo, de un libro así?
[…]
JORGE: Parece que vamos a tener que solucionar esto solos.
LUIS: Si es así, hablemos con franqueza: usted está perdiendo el tiempo en este lugar. Ahí fuera hay sol o lluvia, el tipo de cosas que interesan a la gente como usted.
JORGE: ¿Sol? ¿Lluvia?
LUIS: Se lo diré claramente: usted no se merece este libro. Usted no es hombre para este libro. Para usted todos los libros son iguales. Igual leer el Corán que un recetario de cocina. Igual se traga un Chesterton que una novelucha de quiosco. Igual un Adolfo Bioy que un Ernesto Sábato. Usted lee con el estómago.
JORGE: Todos los libros que he leído son para mí el prólogo de éste.
LUIS: No consentiré que ponga sus sucias manos sobre él.
JORGE: Entonces, no es posible un acuerdo.
LUIS: Mejor no perder más tiempo.
JORGE: ¿No podríamos solucionar esto de otra manera?
LUIS: No perdamos más tiempo.
(Comienzan a golpearse.)
El título de la obra es BRGS, y forma parte de un pequeño libro llamado Teatro para minutos, de Juan Mayorgas. Fue publicado por Ñaque Editora en el año 2001. Cuesta tres euritos de nada. Por favor, búsquenlo.
