Publicado el Jueves 28 de Junio de 2007
La cara y la cruz.
Hace tiempo que mi alter-ego, Idgie W. McGregor, dejó de ser un simple personaje de ficción y cobró vida por sí mismo. Supongo que coincidirán conmigo en que se trata de una chica a la que le gusta observar la vida con una mirada amable, cordial, conciliadora. No es especialmente mística o espiritual, pero aún así disfruta escribiendo cosas que la hagan feliz con la única intención de arrancar una sonrisa (mínima) a los demás.
Todo eso está muy bien. Obviamente, Idgie es una parte de mí misma. Pero ojo, sólo una parte.
Hace un par de semanas, decidí que ya era hora de ser algo más. Aunque ustedes no lo crean, a veces también me apetece ser gamberra y políticamente incorrecta. No se apuren, Idgie seguirá por aquí igual de contenta que siempre, convirtiendo en cuentecito todo lo que pille de por medio.
Para mis ratos libres, sin embargo, me he buscado un segundo trabajo como cocinera. Vengan a visitarme si quieren, que les invitaré a un bocadillo, pero sepan que una vez traspasada esta frontera… ya no habrá marcha atrás.
Luego no digan que no se lo advertí.
