Me abandoné en la gasolinera, cuando andaba distraído comprando un helado. Al principio creí que se trataba de una broma, pero lo cierto es que no tengo la más mínima intención de volver a por mí. Me pregunto cómo reaccionaré cuando lo comprenda, y mientras tanto sigo aquí, sentado, disfrutando del sol y de mi helado.