Cuentos mínimos. La bitácora de Idgie W. Mcgregor.

Lo bueno, si breve… dos veces breve.

Entradas publicadas en Agosto de 2007


Publicado el Miércoles 22 de Agosto de 2007

Escribir.

En un SMS que, debido a su longitud, he tardado cuatro días en recibir, C. me escribe lo siguiente:

El físico Leo Szilard anunció una vez a su amigo, Hans Bethe, que estaba pensando en escribir un diario: “No me propongo publicarlo. Me limitaré a registrar los hechos para que Dios se informe.” “¿Tú crees que Dios no conoce los hechos”, preguntó Bethe. “Sí”, dijo Szilard, “Él conoce los hechos, pero no conoce esta versión de los hechos”.

Taming the atom, de Hans Christian von Baeyer.

Seguido, por supuesto, de un filosófico, profundo y preciso: “¿A que mola?”

He aquí mi respuesta: mucho. Me encanta la idea de que cada uno escribamos versiones de historias que están ahí, a la vista de todo el mundo. Al fin y al cabo, de eso va todo este rollo de la escritura, ¿no?

Publicado el Sábado 18 de Agosto de 2007

Devolución.

Tercer cuento de agosto en Libro de Notas.

Devolución

Mire usted, aquí se lo traigo bien embaladito y con su envoltorio original. No niego que la mayoría de las cosas salen bien. La cómoda, el perchero, el armario, la ventana… Pero tiene que haber algo malo en este espejo. No puedo ser tan feo.

Publicado el Viernes 17 de Agosto de 2007

Venganza.

Segundo cuento de agosto en Libro de Notas.

Venganza

A él debió parecerle muy divertido eso de venir disfrazado de tirolesa el día de nuestra boda, aunque a mí no me hizo ninguna gracia. Lo perdoné porque éramos jóvenes, alocados y nos queríamos mucho. Ahora le escondo la dentadura postiza todos los fines de semana y las fiestas de guardar. Qué le voy a hacer, rencorosilla que es una.

Publicado el Jueves 16 de Agosto de 2007

S.O.S. (Metacuento malvado)

Primer cuento de agosto en Libro de Notas. Como dije hace poco: menos Idgie que nunca.

S.O.S. (Metacuento malvado)

Todo autor de microrrelatos tiene algún “metacuento”, es decir, uno que habla de escritores escribiendo, o de cuentos que dejan de serlo, o de Literatura con mayúscula. Con guiños chispeantes (permítanme remarcarles mi ironía) que sólo otros como ellos serán capaces de captar, y que dejarán absolutamente indiferente al resto de los lectores. En resumen, cuentos pedantes dirigidos a una minoría pedante.

Como hay muchos de estos cuentos, y (reconozcámoslo) el tema tampoco da para tanto, van perdiendo originalidad a medida que se reescriben. Por lo general carecen de interés, de acción y de un final sorpresivo más allá del escritor que se escribe a sí mismo. Plas, plas, plas (esta vez habrán notado por sí solos lo forzado de mi aplauso).

Todo esto es lo que yo le digo, entre patadas, al que escribe los cuentos por mí. Le dejo muy claro que si no quiere que vuelva a orinarme en su comida o a tener que alimentarse de cucarachas durante otra semana, mi cuento tiene que ser mucho mejor que los de los demás. Él me asegura que hará todo lo que pueda y, mientras, piensa para sí que ésta es su oportunidad para pedir ayuda (sabe que me he vuelto tan descuidada que hace tiempo que ni siquiera leo lo que me da para publicar). Luego salgo de allí ligeramente contrariada, como siempre, por la pestilencia de la mazmorra asquerosa en la que vive.

Publicado el Martes 14 de Agosto de 2007

Nostalgia.

Me acuerdo muy bien de que en nuestra sexta cita pasamos por una etapa imprescindible. Nos contamos mutuamente nuestra vida, sin olvidarnos de las coincidencias, las confesiones, las aspiraciones, los arrepentimientos, los deseos con una solemnidad un tanto ñoña, pero necesaria; anécdotas algo retocadas, confidencias inútiles, pero que, sin embargo, proporcionan pistas para entender cómo cada uno de los dos ha llegado a ser lo que es. Marie intentó brindarme el retrato más negro que pudo de sí misma, como si quisiera desanimarme. Todos los enamorados hacen lo mismo. Así que yo hice otro tanto, claro.

La máquina de triturar niñas, de Tonino Benacquista.

Publicado el Lunes 6 de Agosto de 2007

24: “Otro” final alternativo.

Aquí les dejo otra prueba más de que no siempre soy Idgie. A este paso voy a destrozar mi reputación, lo sé. Pero es que acabo de terminar la primera temporada de la serie, y sencillamente no lo he podido evitar. Entiendo que pueda tener poca gracia para los que no la conozcan, pero es lo que hay.

Gag tonto de 24.

PD: Qué ganas de ver la continuación…