Nostalgia.
Me acuerdo muy bien de que en nuestra sexta cita pasamos por una etapa imprescindible. Nos contamos mutuamente nuestra vida, sin olvidarnos de las coincidencias, las confesiones, las aspiraciones, los arrepentimientos, los deseos con una solemnidad un tanto ñoña, pero necesaria; anécdotas algo retocadas, confidencias inútiles, pero que, sin embargo, proporcionan pistas para entender cómo cada uno de los dos ha llegado a ser lo que es. Marie intentó brindarme el retrato más negro que pudo de sí misma, como si quisiera desanimarme. Todos los enamorados hacen lo mismo. Así que yo hice otro tanto, claro.
La máquina de triturar niñas, de Tonino Benacquista.

Agosto 17th, 2007 at 0:34
No sé qué decir… Porque creo que esta noche no estoy de humor para nada que tenga que ver con el amor y por tanto no sé si es bonito ese quererse abrir al otro o es terrible el mostrar el retrato más negro, como si se buscase decepcionar al otro lo antes posible y evitarse problemas posteriores.
Qué asco dan estas cosas, a veces xD
Agosto 17th, 2007 at 3:06
A ver, me encanta este fragmento, me parece muy bonito y por eso lo copié. Pero ahora mismo también me provoca mucha pena cada vez que lo leo, supongo que tengo la sensibilidad a flor de piel…
En fin, el resto del libro está siendo muy entretenido. Cuentos de género negro bien escritos y bastante amenos.
Agosto 17th, 2007 at 10:44
Hace como un mes que disfruté el libro. Recomiendo “Saga”, una novela del mismo autor acerca de un grupo de guionistas.