Siempre he querido ser como mi amigo Paco. Bueno, no es que me conformase solamente con ser como él: quería ser Paco, pero un poquito mejor. Terminé la misma carrera con notas más altas, entré a trabajar en la misma compañía y logré el ascenso que le estaba destinado. Luego pasé una etapa preocupándome por mantenerme algo más guapo y bastante más delgado. Por fin llegó el momento que tanto había esperado. Me aprendí de memoria los cumpleaños de toda la familia, los nombres de todos sus gatos, y me enamoré como un chiquillo de Paula, su mujer.

Esta tarde he venido a visitarlo para matarlo con un taladro eléctrico y después he metido su cuerpo en el congelador. Ahora estoy tumbado tranquilamente sobre la cama, deseando que llegue Paula de una vez.

Ya veréis lo contenta que se va a poner.