Cuentos mínimos

Lo bueno, si breve… dos veces breve.

Entradas de la categoría ‘Cuentos mínimos’


Publicado el Jueves 17 de Enero de 2008

Mentirijillas

Segundo cuento de enero en Libro de Notas.

Mentirijillas

La cosa funcionaba más o menos así: las princesas se fugaban con sus amantes y dejaban que el dragón cargara con toda la culpa. Los príncipes lo sabían, pero usaban la excusa de la princesa encerrada para entrar en el castillo y buscar el tesoro. Finalmente, el dragón estaba encantado con el bulo de las princesas y del tesoro, porque así tenía siempre a mano un príncipe para merendar.

Publicado el Miércoles 16 de Enero de 2008

Confusión

Primer cuento de enero en Libro de Notas.

Confusión

Por culpa de un lamentable error de encuadernación en el que nadie reparó a tiempo, miles de lectores pasaron la página y contemplaron, horrorizados, cómo la Bella Durmiente se convertía en rana justo después del apasionado beso del Príncipe Azul.

Publicado el Martes 18 de Diciembre de 2007

Exposición

Tercer cuento de diciembre en Libro de Notas.

Exposición

El crítico confundió el paragüero con una obra de arte, a la que tituló “Destino”. Lo sacaron de su error entre miradas de incomodidad, y acto seguido reparó en una percha que, según él, bien podría haberse llamado “Nostalgia”. De nuevo tuvieron que emplear todo su tacto en abrirle los ojos sin dejarlo en evidencia, aunque no sirvió de nada. Le pasó lo mismo con la lámpara, con una maceta, y también con el grifo del lavabo. Mostraba tal seguridad en lo que decía que los demás empezaron a dudar de sí mismos, y pronto se encontraron dándole la razón. Es cierto que el pintor no logró vender un solo cuadro, pero nadie lo escuchó quejarse cuando recibió aquella indecente suma de dinero a cambio de un radiador y un par de ceniceros.

Publicado el Lunes 17 de Diciembre de 2007

Mate

Segundo cuento de deciembre en Libro de Notas.

Mate

Ambos jugadores poseen una capacidad asombrosa para calcular combinaciones y adivinar lo que hará el contrario con muchísima antelación. Las piezas ocupan aún su posición de salida, pero la partida ha comenzado hace rato. El maestro mira directamente a los ojos del alumno y lo ve con total claridad: mate en catorce movimientos, no hay nada que pueda hacer. Sin mediar una sola palabra, agarra a su rey y lo postra sobre el tablero ante su rival, aceptando su derrota con la dignidad de la que sólo son capaces los ancianos y los sabios.

Publicado el Domingo 16 de Diciembre de 2007

Juego de mesa

Primer cuento de diciembre en Libro de Notas.

Juego de mesa

-¿Ha estado en la cárcel?
-No.
Clac, clac. Clac.
-¿Maltrata a su mujer?
-A veces.
Clac.
-¿Ha violado a algún niño?
-Sí, hace poco.
Clac. Clac.
-¿Bebe?
-Sí.
-Ya lo tengo… ¡Es Peter!

Publicado el Domingo 18 de Noviembre de 2007

Optimismo

Tercer cuento de noviembre en Libro de Notas.

Optimismo

El maldito vaso está completamente vacío, pero él se empeña en verlo medio lleno. Soy un oso de peluche de treinta y dos años vestido con un estúpido traje de bailarina. Bebe, me dice, bebe un poco más de té, ¿unas galletitas? Y yo le sigo la corriente, qué remedio. ¿Qué otra cosa podría hacer, sentado en esta mesa diminuta con este ridículo disfraz?

Publicado el Sábado 17 de Noviembre de 2007

Soledad

Segundo cuento de noviembre en Libro de Notas.

Soledad

Hay un hombre que no conozco sentado en el sofá de mi salón. Ahora que lo pienso mejor me parece que siempre ha estado allí, aunque yo no me haya dado cuenta hasta hace unos días, cuando llegué del trabajo. Pero no es un fantasma ni nada parecido, sino un hombre mayor, bajito y un poco calvo.

Ayer eché un vistazo a los álbumes familiares y vi que salía en las fotografías de todos nuestros cumpleaños. Entonces era un poco más joven y más delgado, y siempre estaba en el mismo sitio, quieto, sin hacer nada. A lo mejor por eso no lo vi antes, porque en casa éramos todos muy ruidosos. He intentado averiguar quién es, o qué quiere, y no hay manera de hacerle hablar.

Hoy, a la hora del almuerzo, pensé que tendría hambre y le llevé un plato de sopa recién hecha. Mientras él se la tomaba en silencio, me puse a pensar en lo sola y en lo triste que me siento yo a veces en este piso tan grande. Quizá esto lo cambie todo. Todavía se me hace un poco raro, pero creo que no me va a importar demasiado que se quede y me haga un poco de compañía.

Publicado el Viernes 16 de Noviembre de 2007

La siesta.

Primer cuento de noviembre en Libro de Notas.

La siesta

El séptimo día se echó a dormir a la sombra de un membrillo. Hubo lluvias, guerras, plagas, epidemias y, sobre todo, muertos, muchos muertos. Pero él no se enteraba de nada.

Se despertó miles de años después en medio de un inmenso desierto de arena, cuando ya no quedaba casi nada que salvar.

Publicado el Viernes 26 de Octubre de 2007

27

Y es Alberto el que me envía mi primer regalito de cumpleaños, que dice así:

La señorita Idgie W. Mcgregor pensó muy fuerte su deseo y luego sopló las velas con los ojos cerrados.

Por increible que parezca, al abrir los ojos se había convertido en María José Barrios y tenía un bolígrafo y un cuaderno en la mano. Desde el papel, Idgie miraba a Mariajo interrogante, esperando el siguiente movimiento.

¿No es para quererlo? :)

Publicado el Jueves 18 de Octubre de 2007

La rueda.

Tercer cuento de octubre en Libro de Notas.

La rueda

Primero se llevaron las fábricas, dado lo barato de la mano de obra. Acto seguido, las grandes compañías abrieron oficinas y reemplazaron a la mitad de su personal por otro que le costaba la mitad. El gasto en viajes, comunicación y mensajería que esto provocó hizo que despidieran al resto y acabaran por trasladarse del todo. A partir de ahí, las cosas se precipitaron. La nueva clase trabajadora de estos países necesitaba transporte, alimentos, tecnología. Para allá se fueron las pequeñas empresas, los ingenieros, los informáticos, los supermercados, los cines, las papelerías, los hoteles, los restaurantes. No quedó casi nadie.

Ahora se rumorea que están planeando abrir una planta de producción al sur de Manchester. Hay un puñado de ingleses dispuestos a trabajar por cuatro duros.