Cuentos mínimos. La bitácora de Idgie W. Mcgregor.

Lo bueno, si breve… dos veces breve.

Entradas de la categoría ‘Garabateos’


Publicado el Sábado 16 de Junio de 2007

La fuerza de la costumbre.

Primer cuento recogido este mes por Libro de Notas.

La fuerza de la costumbre

Los zapatos de Ígor Bóvarich siguieron caminando muchos años más antes de darse cuenta de que su dueño, cansado ya de tanto viaje, se había instalado por fin en un pueblo pequeño del Norte de Nebraska. Todavía se rasca la cabeza preguntándose qué habrá sido de ellos.

Publicado el Viernes 15 de Junio de 2007

Cuentos mínimos.

Cuentos Mínimos en Libro de Notas.

Y no, el título de este post no es una obviedad: es el nombre de la nueva columna mensual de cuentitos que publicaré en Libro de Notas los días 15 de cada mes. Que me hayan propuesto colaborar allí me parece todo un honor, así que espero estar a la altura de las expectativas. No hace falta decir que están todos invitados a la cita.

La razón de ser de esta bitácora, por otro lado, es la de convertirse con el tiempo en un compendio de mi trabajo. Por ese motivo todos los cuentos que aparezcan en Libro de Notas me los traeré también aquí de forma sistemática a partir del día siguiente de su publicación. Así cada uno podrá ponerme a caldo en el sitio que más le convenga.

Por último, los agradecimientos: la ilustración de la cabecera es una acuarela original de mi hermana pequeña (o Hermana Mínima, como ustedes quieran… en breve les hablaré un poco más de ella porque está a punto de estrenar web), y el texto de presentación y, en el fondo, la culpa de todo esto, no es de otro que de Fanshawe en persona. Gracias a ambos de todo corazón.

Publicado el Jueves 31 de Mayo de 2007

Un encuentro.

He entrado hoy a media mañana en una librería a la que voy a menudo. Cinco minutos después de mí llegó un señor árabe bajito, orondo y con bigote, rodeado por tres hombres árabes más altos, más delgados y más jóvenes, pero con bigote también.

El señor se sentó en una escalera a modo de taburete improvisado, y empezó a chapurrear lo que quería medio en inglés medio en español. Sus asistentes seguían al librero tienda arriba, tienda abajo, e iban apilando todo lo que éste les tendía sin mirar siquiera el precio. Cada uno salió de allí cargando una caja sobre su hombro que debía pesar un quintal. Se alojaban en el hotel Alfonso XIII, uno de los más lujosos de sevilla. Creo que se ha gastado unos 700 euros en libros en apenas unos veinte minutos. No quiso el cambio.

Ni que decir tiene que no me cupo la menor duda: se trataba del mismísmo archimillonario fabricante de alfombras Mohammed Abdul Haj-Saleh en persona. Lo que no tengo tan claro es si él sabía quién era yo y qué papel he jugado en su vida…

Publicado el Domingo 20 de Mayo de 2007

Mejor así.

Mucho ‘cuento mínimo’ y apenas publico cuentos propiamente dichos… Pues hala, allá va. Segundo premio en el III Certamen Literario de “Pompas de Papel” (Logroño, 2006). Espero que os guste.

Mejor así.

Acababa de narcer, lo cual, y dadas las circunstancias, no le hacía ninguna gracia. Por la noche, mientras todos dormína, trepó desde la cuna y volvió a meterse en la barriga de la que había salido.

Todo fue marcha atrás durante una temporada. Transcurridos nueve meses, su padre le dijo a su madre: “Tomamos la última copa en mi casa?” Y esta vez, ella le contestó: “No, gracias”. Nunca le había gustado aquel tipo.

(Brighton, mayo de 2005.)

Pompas de Papel es una empresa de lo más original que se dedica a hacer camisetas literarias (con cuentos, poemas, frases…) ilustradas con diseños exclusivos. Para el que le interese, acaban de convocar la cuarta edición del concurso, además de un nuevo certamen de microrrelatos, en colaboración con la marca Friday’s Project, escritos a partir de un punto de partida común: el viernes.

Publicado el Miércoles 16 de Mayo de 2007

Instantáneas.

Antes de que nadie lo pregunte: no, no he hecho fotos estos días. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Estás loca? ¿…? Son algunas de las respuestas de sorpresa que he obtenido hasta ahora… pero es la primera vez que lo hago en un viaje, y ha sido una decisión muy consciente. Llevaba, tan sólo, un bolígrafo y una libretita. Y me he vuelto cargada de cuentos.

Dejadme que os cuente, sin embargo, aquellos que no he escrito.

- El de la tienda de la “doctora de marionetas”, a la que le puedes llevar tus muñecos para que te los arregle.

- El del jardín de los enanos, con sus caras arrugadas, sus verrugas y sus jorobas  (eran esculturas de piedra, claro).

- El de los peces dentro de un tanque de agua, todos inmóviles y con la mirada fija en la misma dirección: un lago enorme entre montañas apenas a diez metros de distancia.

- El de un grupo de hombres en una plaza, enfrascados a todas horas en el movimiento de las piezas de madera de un ajedrez gigante.

- El de los relojes de cuco con mil y una figuras maravillosas que bailaban y se movían al marcar las horas.

- El de una enorme biblioteca universitaria a oscuras en mitad de la noche.

No, no soy de las que piensan que una imagen vale SIEMPRE más que mil palabras.

Publicado el Martes 24 de Octubre de 2006

La buena educación británica.

Hoy, después de más de un año, vuelvo a estar por aquí. Esta vez, por suerte, en un tono mucho más intrascendente.

Publicado el Jueves 1 de Junio de 2006

La ecuación perfecta.

Llevo mucho, mucho tiempo dándole vueltas a una cuestión: ¿cuál es la literatura que me gusta? ¿Tengo preferencia por los cuentos cortos? ¿Por algún género en especial? ¿Sólo por determinados autores, o temáticas?

Hoy por fin he dado con la clave: Me gustan los textos que, independientemente de la extensión o el género, me dejan más tiempo pensando del que tardé en leerlos. De un modo más ‘científico’ podría expresarlo así:

Tiempo que paso pensando sobre lo que he leído
——————————————————————————— = Valoración final
Tiempo que invertí en leerlo

Está claro que un buen microrrelato (ojo, insisto en lo de ‘bueno’) obtendría casi automáticamente una puntuación altísima al pasarlo por esta formulita. Pero el valor que tienen para mí muchos de mis libros favoritos, a los que mi mente acude una y otra vez sin descanso (en la cama, en el autobús, cuando camino sola, mientras escribo estas líneas) va tendiendo, poquito a poco, a infinito.

Lo cual demuestra que la ecuación funciona.

Publicado el Martes 12 de Julio de 2005

Cartas desde Inglaterra.

Los chicos del estupendo Libro de notas me han ofrecido colaborar con ellos a través de una sección periódica (bueno, más o menos) en su página.

Hoy la inauguro aquí.

Publicado el Miércoles 25 de Mayo de 2005

Y ya van dos…

Pues nada, que se me ocurrió participar otra vez en el mismo concursillo de microrrelatos del año pasado (Carlos Casares, del Liceo de Ourense)… y he vuelto a conseguir el primer premio de la categoría B.

El año que viene formaré parte por fin de la categoría de “los mayores” (de 25, que tampoco es para tanto). Más que nunca, la pregunta ahora es: ¿estaré a la altura?

Un error de cálculo.
El cirujano André Paddington era conducido a comisaría para ser interrogado por la desaparición de la señorita Eva Franagan. “Impresionante”, aplaudían con sincera admiración sus más directos competidores. Se rumoreaba que la paciente se había esfumado en plena mesa de operaciones. El doctor había conseguido quitarle más años de los que en realidad tenía.

Publicado el Jueves 19 de Mayo de 2005

Un minicuento para un aniversario.

He aquí mi pequeña aportación a la causa. Era lo mínimo que podía hacer, ¿no? (y cuando digo “mínimo”… :-p)

El gigante se escondió, muy quieto, detrás del molino.