Cuentos mínimos

Lo bueno, si breve… dos veces breve.

Entradas de la categoría ‘Garabateos’


Publicado el Miércoles 16 de Marzo de 2005

Cuento pendiente.

Siempre he querido escribir un cuento que incluyera las líneas siguientes (las pongo en inglés, porque en español como que pierde el ritmillo):

She told him:
- I am the kind of woman who always says ’yes’.
He gave her the job.

Sin embargo, nunca se me ha ocurrido nada más. Estoy dispuesta a regalárselas a quien sea capaz de terminármelo.

Publicado el Lunes 31 de Enero de 2005

La moneda.

Siempre he detestado la estadística como intento de medir lo que no ha pasado todavía. Con lo maravilloso que son el caos y el azar. Aún así, estoy dispuesta a concederle una última oportunidad si alguien es capaz de resolverme una cuestión a la que llevo dando vueltas desde hace siete u ocho años (puede que más).

Pongamos a dos sujetos, a los que llamaremos “Señor Tramposo” y “Señor Astuto”. El “Señor Tramposo” va a proponer al “Señor Astuto” una serie de apuestas al clásico juego de “Cara o cruz”, pero haciendo honor a su nombre usará una moneda trucada, en la que el 80% de las veces sale Cruz (Nota: si dicha moneda es “imposible” en la realidad, hago un llamamiento a la imaginación del lector para que sea un poco condescendiente en ese punto).

Ahora bien: el “Señor Astuto”, al que no se le escapa una, no se fía ni un pelo del “Señor Tramposo”, y acepta jugar con la moneda de éste con una condición: en una de cada dos tiradas, el resultado que se contabilizará será el contrario del que salga. El “Señor Tramposo”, cogido por sorpresa, no tiene más remedio que aceptar, y el juego comienza.

Mi pregunta es: ¿consigue la condición del “Señor Astuto” contrarrestar el efecto de la trampa del “Señor Tramposo”?

Ahí queda eso.

Publicado el Martes 25 de Enero de 2005

Vecinos intrépidos.

Queridos Adela y Cristóbal:
Sucedió el jueves pasado. Entré en casa y la pared del salón no estaba. Mi nuevo vecino en su sillón, contemplando las noticias en mi televisor.
- He pensado que si vamos a vivir juntos, deberíamos casarnos. Por el “qué dirán”.
Así, de repente, no encontré ninguna razón para oponerme. La boda se celebrará el próximo domingo. Iglesia de San Lorenzo. Pamela imprescindible, dada la época del año.
Un abrazo,
Julia.

(Brighton, Octubre de 2003)

Nota: Este cuentecillo, entre otros, lo publiqué en la Editorial Nuevo Ser, en la recopilación “Mundo Literario 2004″. Es uno de mis preferidos.