Cuentos mínimos. La bitácora de Idgie W. Mcgregor.

Lo bueno, si breve… dos veces breve.

Entradas de la categoría ‘Personal’


Publicado el Lunes 18 de Diciembre de 2006

La ensalada (im)perfecta.

No puede tener ni más, ni menos, de los siguiente ingredientes (me la estoy jugando, lo sé, pero una es de gustos sencillos):

Lechuga muy muy picadita.
Tomate, también cortado en trozos muy pequeños.
Zanahoria.
Huevo duro.
Atún.
Queso (si es de varios tipos, mejor).
Jamón york.
Aceitunas sin hueso, o incluso rellenas de anchoa.
Su aliño y sus avíos, sin pasarse de sal ni de vinagre. Orégano opcional.

No sé cómo me las apaño, pero siempre se me olvida añadir uno de ellos y me doy cuenta cuando ya es demasiado tarde, en la mesa.

Publicado el Lunes 27 de Noviembre de 2006

Clic.

A menudo pasamos por etapas complicadas, de cambios, de altibajos e incertidumbres. Nos sumimos en nuestros problemas sin ser capaces de ver una salida, y cuanto más dura, peor. Pero de pronto, un día el mundo entero se pone maravillosamente de acuerdo, y cada cosa ocupa su lugar.

Si prestáis atención, os daréis cuenta de que en ese momento se escucha, bajito, un ‘clic’ de piezas que encajan. Y qué bien sienta…

Publicado el Martes 14 de Noviembre de 2006

(…)

Hay días grises en los que lo único que podemos decir es, sencillamente, que nos hemos quedado sin nada que decir.

Publicado el Miércoles 8 de Noviembre de 2006

El cambio.

De repente, la vida se me vuelve naranja. El paquete que envío, un jersey por estrenar, la nueva compañía de mi móvil, el autobús que me ha traído a casa, la cubierta del libro que leo, un colgante, la zanahoria que mastico mientras escribo, los calcetines que llevo puestos. Me siento rara y no sé muy bien qué hacer al respecto. Pero me consuela mucho pensar que, después de todo, se trata de un color alegre.

Publicado el Jueves 26 de Octubre de 2006

Empieza el camino hacia los 30.

Hoy cumplo

.

26 años

.

(Sí, lo sé: el 26 de octubre del 2006 :-p )

Publicado el Miércoles 18 de Octubre de 2006

… Y etapas que empiezan.

Me mudo de piso, empiezo un máster, estoy a punto de terminar una novela y en ocho días cumplo los 26.

He vuelto.

;-)

Publicado el Lunes 3 de Julio de 2006

Cosas raras que nos hacen estornudar a mi hermana y a mí.

El jarabe Bisolvon (para la tos).

Los chicles de menta Orbit de pastillitas.

La bola de chocolate del final de un Mikolapiz.

No fallan.

Publicado el Lunes 26 de Junio de 2006

Etapas que se cierran.

Dejé de dar clase, por fin.

Carolina terminó con sus oposiciones.

Jose logró superar el MEGA, con todo lo que le ha costado.

Toñi y Led acabaron sus carreras.

Claudia se viene, por fin.

El Primo volvió de Alemania.

Lorena se quedó sin nódulos y sin trabajo.

Alberto… se ha cortado el pelo.

Pensemos en todo ello como puertas que se abren. A ver qué pasa.

Publicado el Miércoles 14 de Junio de 2006

Yo tampoco hago memes (pero también me gusta saltarme mis propias reglas).

Los Cuentos de Shelley Duvall porque no trataban a los niños como si fuésemos tontos.

Friends por miles de motivos, pero sobre todo por Mónica y por Phoebe (bueno, por Mónica, más).

Malcolm por el humor surrealista.

Los Simpsons porque los echaban en La 2, por la noche, y mi hermana y yo los veíamos a escondidas de mis padres desde detrás de la puerta.

La primera temporada de Twin Peaks por Bob y por el enano bailarín.

Capítulos sueltos de La Dimensión Desconocida, Más allá del Límite y Alfred Hitchcock Presenta… (los puntos suspensivos van incluidos en el título :-p)

Los 4400 por el final tan bueno de la segunda temporada.

Carnivale por la estética.

House hasta que el doctor se pasó de la raya.

Ellen por reírse de todos, empezando por ella misma.

Buffy por más de un episodio (y mas de dos) que superó mis expectativas.

South Park, supongo. Por bestia.

Los primeros catorce o quince episodios de Desperate Housewives.

Xena por gamberra.

Las chicas de Oro, Aquellos maravillosos años, Luz de Luna, Remington Steele, Willy Fogg, Los caballeros del Zodíaco, Kung Fu, La vida es así, Padres forzosos, y unas pocas más, por formar parte de mi infancia.

Cuando Lotte perdió el ombligo porque nadie se acuerda de ella.

Una de unos niños que se comunicaban a distancia y que tenían poderes o veían hologramas o que sé yo. Ni idea del título.

La Princesita porque… bueno, porque sí.

Si alguien se pregunta todavía a qué viene todo esto, la culpa la tiene Alberto. Estoy segura de que él me deja responder al meme como me dé la gana, y pasárselo a todo aquél que al leer esto tenga puesta una camiseta naranja.

PD: Aprovecho para deciros que me voy de vacaciones unos diítas, cosa que se va a repetir de forma bastante caótica (aunque espero que a menudo) a lo largo de este verano.

EDITO para añadir dos series que no podían faltar: El mundo de Buster (igual de rara que la de Lotte) y, por supuesto, El pequeño vampiro, que daría lo que fuese por volver a ver.

Para más información sobre las series raras que cito, mirad lo que he encontrado.

Publicado el Sábado 27 de Mayo de 2006

La primera mentira.

Lo recuerdo todo como si fuera ayer. Tenía 6 años, y hacía muy poco que había conocido a la que sería mi mejor amiga durante mucho tiempo. Estábamos las dos en la placita en la que jugábamos siempre, y entonces pasó por delante de nosotras una chica de rasgos achinados. Mi amiga me dijo: ‘¿Sabes? Mi padre ha viajado a muchos lugares del mundo. Una vez estuvo en China, y vio cómo quemaban viva a una chica que se parecía mucho a esa’.

A mí me impresionó mucho la historia. Sentí una envidia tremenda por tener un padre tan aventurero, pero también me daba muchísima pena la historia de la pobre china. Lo único que llegué a preguntarle es cómo sabía que ambas chicas se parecían. ‘Porque me enseñó una fotografía’, me dijo ella. Nunca puse en duda lo que me contó.

Algunos meses después, cuando ya éramos mucho más amigas, me vino un día muy seria y me confesó que todo aquello de su padre y de la china no era verdad. Yo no supe cómo reaccionar. No es que estuviera enfadada, simplemente no le veía ningún sentido. ¿Por qué me mentía a mí? ¿No éramos amigas? ¿Por qué? ¿¿¡¡Por qué!!??

En la práctica no cambió nada entre nosotras, pero aún puedo revivir el sentimiento de decepción que me invadió en aquél momento. Quizá no fui consciente entonces, pero ahora lo sé: aquella fue la primera mentira de mi vida. Habría un antes y un después de todo aquello.

Hoy agradecezco profundamente a todo el mundo que me rodeaba (a mis padres, a mi familia) que esa primera mentira no me llegara hasta los seis años. Qué infancia más afortunada, la mía. Qué burbuja más bonita.