Cuentos mínimos. La bitácora de Idgie W. Mcgregor.

Lo bueno, si breve… dos veces breve.

Entradas de la categoría ‘Recomendaciones’


Publicado el Miércoles 10 de Agosto de 2005

Una vez en la vida.

Cuando se acude al teatro y se ve una obra especialmente buena (más aún en el caso de un monólogo), es bonito salir con la sensación de que el actor ha tenido una noche “mágica” difícil de repetir. De que ese día ha estado más inspirado que cualquier otro, y tú has estado ahí para verlo. Mala suerte para los que acudieron el día antes, o para los que acudirán el día después.

Quiero creer que eso es lo que sucedió la noche del 22 de julio en Almagro, cuando todo los espectadores del Claustro de los Dominicos, con la piel de gallina, conteníamos la respiración al compás de las palabras de El Brujo.

Publicado el Domingo 8 de Mayo de 2005

Una pequeña sorpresa.

Andaba por aquí distraída ordenando un poco el salón con música de fondo. De pronto, ha aparecido una de esas canciones que te pillan de sorpresa y te alegran un poco la vida.

Es “Agüita del querer”, del disco de Martirio y Chano Domínguez. Disco, por otro lado, absolutamente recomendable.

Os dejo el estribillo como “entrante”, pero la dulzura con que está cantada no se puede reflejar con palabras. Hay que escucharla.

Y es que un sorbo te pedí
del agüita del querer.
Y al beberla yo sentí
de quererte mucha sed.
Era dulce al empezar
y amarguita fue después.
Y me falta voluntad
Pa’ dejarla de beber.
Poco a poco he de morir
si veneno pa’ mi fue.
Que en tus labios yo bebí
el agüita del querer.

Publicado el Miércoles 20 de Abril de 2005

Cuentos malvados.

Después de mucho buscar ha caído por fin en mis manos este librito de Espido Freire. Aunque a penas da para más de un café, es de esos a los que uno vuelve cada cierto tiempo, para tranquilizarse con la idea de que siguen causándole el mismo impacto que la primera vez. No me puedo resistir a transcribiros mi preferido:

El espejo (9)
Se parecían a los espejos, y se alimentaban de luz. Brillaban y reflejaban el mundo como ellos, y los limpiábamos y nos gustaban; pero no eran espejos. No sabíamos lo que eran. Y nos miraban, nos reflejaban y nos sonreían.