Es así hasta tal punto que un hombre decente –cualquiera me vale– decide cometer una salvajada, como por ejemplo una violación, pero ni siquiera la víctima denuncia su crimen, y es él quien termina confesando en la comisaría, y en la habitación de al lado hay una mujer hecha despojos que hace lo posible por no parecer tan delgada, o tan joven, o tan demacrada, pero él está seguro de reconocerla, y es tan desoladora su indiferencia que el hombre no puede controlarse y se salta todas las prohibiciones para irrumpir en la sala, qué más le da ya, y se abalanza sobre la mujer allí mismo, con todos mirándolos con una mezcla de sorpresa y abatimiento –en realidad nadie hace nada para detenerlo–, y al tiempo que la golpea aúlla: ¿pero es que no te duele? ¿Acaso no te he hecho suficiente daño ya? Grita, por dios, grita. 

One Response to “Conformismo”

  1. urkan Says:

    ¡Qué agradable sorpresa ha sido reencontrarte!