A la luz oscilante de un pequeño sótano, intenta recomponer los pedazos de su corazón con una barrita de pegamento. No es una tarea fácil, pero está acostumbrado, ya lo ha logrado otras veces. Pasado un rato se da por vencido: era una chica tremenda, el daño es irreparable. Con resignación, los amontona lo mejor que puede y se marcha de allí. Mañana mismo irá a la clínica, a exigir que se lo cambien por otro nuevo.

One Response to “Garantía”

  1. arrumacos Says:

    Éste me recuerda una frase de un poema de un compañero de la preparatoria (allá por 1970-71), aunque, claro, el poema era triste y tu cuento es gracioso.
    Lo grabé en mi memoria porque me gustó mucho:
    … recogeré los pedazos de tu sonrisa rota…