Cuentos mínimos. La bitácora de Idgie W. Mcgregor.

Lo bueno, si breve… dos veces breve.

Entradas de la categoría ‘Curiosidades’


Publicado el Martes 20 de Febrero de 2007

Auster y el azar.

Ayer por la tarde paseaba por la sección de libros de El Corte Inglés. En un estante, estaban expuestos juntos los dos libros que acaba de publicar Anagrama: ‘Viaje por el Scriptorium’ y el ‘Homenaje a Paul Auster’ que, creo, dan de regalo al comprar el primero.

En ese momento pensé: “Jo, me los podría regalar alguien”.

Llegué a casa dos horas después. Los dos libros estaban esperándome encima de mi mesa.

Lo juro.

Publicado el Lunes 18 de Diciembre de 2006

La ensalada (im)perfecta.

No puede tener ni más, ni menos, de los siguiente ingredientes (me la estoy jugando, lo sé, pero una es de gustos sencillos):

Lechuga muy muy picadita.
Tomate, también cortado en trozos muy pequeños.
Zanahoria.
Huevo duro.
Atún.
Queso (si es de varios tipos, mejor).
Jamón york.
Aceitunas sin hueso, o incluso rellenas de anchoa.
Su aliño y sus avíos, sin pasarse de sal ni de vinagre. Orégano opcional.

No sé cómo me las apaño, pero siempre se me olvida añadir uno de ellos y me doy cuenta cuando ya es demasiado tarde, en la mesa.

Publicado el Miércoles 22 de Noviembre de 2006

Spanish way.

Hay dos palabras inglesas cuya versión ‘castellanizada’ soy incapaz de asimilar por más que lo intento. Una de ellas es ‘posí’ (’post-it’), pero la mejor de todas es, sin duda alguna, ‘estripi’ (’striptease’).

Hace casi un año que volví a España, pero todas y cada una de las (muchas) veces que escucho una de ellas me quedo mirando con los ojos muy abiertos a mi interlocutor diciendo: ‘¿¿Un QUÉ??’

Juro que no lo hago aposta. :P

Publicado el Sábado 28 de Octubre de 2006

Saquen sus propias conclusiones.

Nunca me ha dado por hacer un comentario acerca de las cadenas de búsqueda que traen aquí a la gente. Las ha habido raras, pero a la de hoy soy incapaz de resistirme: alguien puso en el Google ‘follar y estornudar’. Al reproducir la escena del crimen, compruebo que aparezco en tercera posición con el siguiente resumen:

weblog alojado en Blogia
Cosas raras que nos hacen estornudar a mi hermana y a mí. … nadar, tocar la guitarra,
ordenar mis cds, hacerme un gazpacho, salir de viaje, follar. …

Alguien ha debido formarse una idea de mí la mar de rarita… :p

Publicado el Lunes 3 de Julio de 2006

Cosas raras que nos hacen estornudar a mi hermana y a mí.

El jarabe Bisolvon (para la tos).

Los chicles de menta Orbit de pastillitas.

La bola de chocolate del final de un Mikolapiz.

No fallan.

Publicado el Sábado 12 de Marzo de 2005

Ni “sí” ni “no”, sino todo lo contrario.

Los búlgaros son gente curiosa: mientras que el resto de Europa mueve la cabeza en vertical para asentir y en horizontal para negar, ellos lo hacen al revés. Es posible que muchos de vosotros haya leído sobre eso alguna vez. ¿Pero hay alguien que lo haya vivido? Yo sí. Pueden darse tres situaciones distintas:

1) Que los que te hablan sean conscientes de que eres extranjera, y procuren realizar los gestos “traducidos” para que podamos entenderlos. En este caso hay poco que comentar. Las conversaciones se realizaban con bastante normalidad.

2) Que los que te hablan se olviden totalmente de tu condición de “no-búlgara”, y asienten y nieguen al revés que tú. En apenas tres días y medio esta situación ha traído más de un malentendido, algunos más divertidos que otros. En mi caso, debo aclarar que me encontraba dando un cursillo de preparación para ocho personas a la vez. Creedme, es muy frustrante explicar algo durante una hora y media, preguntar si todo el mundo lo ha entendido, y ver cómo todos “niegan” con la cabeza, sonrientes. La madre que los trajo (sin acritud).

3) Que empiecen teniendo en cuenta tu nacionalidad, a mitad de la conversación se les olvide, y a finales se vuelvan a acordar. El resultado es que se ponen a mover la cabeza en círculos como locos, y tú no te enteras absolutamente de nada. Confieso, eso sí, que en esos momentos es cuando mejor me lo pasaba.

Publicado el Lunes 31 de Enero de 2005

La moneda.

Siempre he detestado la estadística como intento de medir lo que no ha pasado todavía. Con lo maravilloso que son el caos y el azar. Aún así, estoy dispuesta a concederle una última oportunidad si alguien es capaz de resolverme una cuestión a la que llevo dando vueltas desde hace siete u ocho años (puede que más).

Pongamos a dos sujetos, a los que llamaremos “Señor Tramposo” y “Señor Astuto”. El “Señor Tramposo” va a proponer al “Señor Astuto” una serie de apuestas al clásico juego de “Cara o cruz”, pero haciendo honor a su nombre usará una moneda trucada, en la que el 80% de las veces sale Cruz (Nota: si dicha moneda es “imposible” en la realidad, hago un llamamiento a la imaginación del lector para que sea un poco condescendiente en ese punto).

Ahora bien: el “Señor Astuto”, al que no se le escapa una, no se fía ni un pelo del “Señor Tramposo”, y acepta jugar con la moneda de éste con una condición: en una de cada dos tiradas, el resultado que se contabilizará será el contrario del que salga. El “Señor Tramposo”, cogido por sorpresa, no tiene más remedio que aceptar, y el juego comienza.

Mi pregunta es: ¿consigue la condición del “Señor Astuto” contrarrestar el efecto de la trampa del “Señor Tramposo”?

Ahí queda eso.

Publicado el Miércoles 19 de Enero de 2005

Sinvergüenzas.

Me cuenta un amigo sueco, Fred, que las autoridades de su país han recibido multitud de llamadas por parte de delincuentes y criminales tratando de darse a sí mismos por perdidos en el maremoto asiático. Así se pillen un dedo con la puerta la próxima vez que salgan de casa.

Publicado el Lunes 17 de Enero de 2005

Ajedrez simultáneo.

Hay un programa en la televisión inglesa llamado “Trick of the mind” (”Truco de la mente”) presentado por un tal Derren Brown que mezcla sugestión, adivinación y espectáculo. En casa, para simplificar, lo llamábamos “El hombre de la mente”. Independientemente de que me crea o no la mayoría de cosas que hace, hay que reconocer que a veces el hombre tiene ideas realmente excepcionales como la que paso a describir:

En uno de los programas reunió a nueve jugadores de ajedrez de lo mejorcito de distintas partes del mundo, disponiéndose a jugar una partida simultánea con cada uno de ellos. El único detalle curioso fue que los colocó a todos en círculo, separados por mamparas para que no pudieran verse los unos a los otros. Antes de empezar declaró a la cámara: “No tengo ni idea de ajedrez, pero voy a entrar ahí para engañarlos a todos”. Y eso es lo que hizo.

Sin que ellos se dieran cuenta, emparejó a cuatro de los jugadores con otros cuatro, de manera que en realidad disputaban las partidas entre ellos mismos. Para que me entendáis: memorizaba el movimiento de la mesa 1, lo reproducía en la 5, y volvía con la ‘respuesta’ de la 5 a la 1 otra vez. Lo mismo con el 2 y el 6, el 3 y el 7 y el 4 y el 8. ¿El resultado? El mismo número de victorias (3), derrotas (3) y tablas (2) en ocho de las nueve partidas. Era muy divertido, porque al final cada uno de los jugadores declaraba complacido (y bastante perplejo) haberse enfrentado a un “gran maestro”, lo cual era la pura verdad, ¿no?

El truco que empleó para ganar la novena y última partida (y declararse así vencedor general del ‘torneo’) no lo reveló, pero a mí me bastó con lo primero. Un ‘hurra’ por el señor Marrón.

Publicado el Jueves 13 de Enero de 2005

Otras culturas.

Antes de las vacaciones, un amigo noruego me hablaba de un villancico danés cuya letra, traducida, es la siguiente:

Ya es Navidad otra vez,
papá ya está borracho
y mamá debajo de la mesa.

¿Se le habrá caído algo a la pobre mujer?