El gran artista Nicolai Petrovski se echó a llorar como un niño al comprobar que el cuadro que acababa de pintar era una falsificación. Y bastante torpe, por cierto. Hasta un ciego se daría cuenta de que aquello no era un auténtico Petrovski.

Es posible que este cuento no sea gran cosa, pero el caso es que con él recibí un accésit pequeñito hace unos meses del que estoy más que orgullosa. A lo que voy: el relato es lo que es. Déjenme contar… 48 palabras con título incluidoy  sin demasiadas pretensiones, que en su día garabateé en un post-it de la oficina. ¿Hay algo que les llame la atención? ¿Que les eche especialmente para atrás? ¿Algún detalle que pudiese cambiarse para mejorar radicalmente la calidad? ¿Que me habría podido costar el Nobel de Literatura?

Por lo visto, al jurado sí que se lo pareció. Días antes de la publicación del fallo oficial, recibí una llamada secreta con un consejo: cambie usted la expresión «llorar como un niño». Que es una frase hecha, que está muy vista. Ponga un «con desconsuelo», o un «desconsoladamente». El jurado tendrá en cuenta su gesto.

Me vinieron a la cabeza bastantes réplicas. Sí, en mis cuentos hay muchas frases hechas que uso adrede, entre otras cosas, por su calidad de frases hechas (obvio). Siempre intento ser lo más concisa y sencilla posible. Me gustan las expresiones simples. Trato de huir de las palabras rimbombantes («desconsuelo… puaj»). Y si hay algo que puedo odiar como pocas cosas es meter una palabra que sea casi más larga ella sola que el resto del cuento («desconsoladamente»… puaj, puaj).

En fin, que no soy ninguna heroína. Lo cambié, por supuesto, que al fin y al cabo pagaban ellos. Y ni esto es una denuncia, ni les guardo rencor, ni me lo tomo con otra cosa que no sea con sentido del humor. Pero ¿soy la única que piensa que todo esto resultó bastante… tonto?

13 Responses to “El pintor”

  1. The_passenger Says:

    Me gustó mucho el cuentito. Sentí tanta envidia que casi me pongo a llorar como un niño. Besos.

  2. ladydark Says:

    No termino de entender porque no les parecía bien «llorar como un niño», espero que no este relacionado con lo tan manoseado «politicamente correcto» ¿o si? Tiemblo de imaginarlo. En cualquier caso a mi me parece perfecto en su redacción original y ya verás como va a resultar que no te dieron el Nobel por el cambio de última hora ;).

  3. lunática Says:

    Hola, es la primera vez que entro aquí, y antes de dar mi opinión sobre el post, quiero decirte que aunque suene a típica frase de «presentación», me ha gustado mucho lo que he leído en esta bitácora (eso sí, no he leído todo lo que hay, porque hay mucho, y lamentablemente en este mundo loco en que vivimos escasea el tiempo más de lo que nos gustaría). Creo que hay originalidad y frescura, me encanta leer algo que no sea pretencioso!
    Con respecto al cuento, por supuesto, me quedo con tu versión original! No sólo es una cuestión de estética literaria, es que creo que la expresión «llorar como un niño» es mucho más visual y dice más del personaje que la aburrida «desconsoladamente» o «con desconsuelo», y además está mucho más acorde con el relato y con tu estilo personal.
    Pero es que hay algunos que no comprenden que las «normas» están para saltárselas, y en eso consiste en gran parte la creatividad. (Yo tengo mi propia teoría absurda sobre los tipos de personas y su nivel de «normalidad»…)
    Ahora me voy a seguir leyendo por aquí, que me ha picado la curiosidad!
    Saludos!

  4. jejo Says:

    En otros tiempos quizá hubieran pedido que cambiaras el nombre del personaje. Suena un tanto comunista … jeje …

    Idgie, te dejo aquí un dodecálogo que encontré y me pareció interesantísimo :

    » Sirvan, pues, estos enunciados, fruto del ensayo y del error, como síntesis de mi visión del cuento:

    I) Contar un cuento es saber guardar un secreto.
    II) Los cuentos suceden siempre ahora, aun cuando hablen del pasado. No hay tiempo para más, y ni falta que hace.
    III) El excesivo desarrollo de la acción es la anemia del cuento. O, mejor dicho, su muerte por asf ixia.
    IV) En las primeras líneas un cuento se juega la vida; en las últimas líneas, la resurrección. En cuanto al título, al contrario de lo que muchos piensan, si es demasiado brillante se olvida fácilmente.
    V) Los personajes no se presentan: simplemente actúan.
    VI) La atmósfera puede ser lo más memorable de un argumento. La mirada puede ser el personaje principal.
    VII) En narrativa, el lirismo contenido produce magia. El lirismo sin freno, trucos.
    VIII) La voz del narrador tiene tal importancia que no debe notarse. Resulta más fácil mentir desde la discreción que desde la exhibición o el ingenio.
    IX) Por excepciones que puedan citarse, la frase corta resulta la más natural para un cuento. Corregir: reducir.
    X) El talento es el ritmo. Los problemas más sutiles empiezan en la puntuación.
    XI) En el cuento, un minuto puede ser eterno y la eternidad caber en un minuto.
    XI) Terminar un cuento es saber callar a tiempo. »

    Fragmento: Del epílogo de Andrés Neuman a su libro el último minuto (Espasa, 2001)

    Interesante, no ?

    Saludos.

  5. Oyros Says:

    pues a mí ese tipo de corrección me suena a comentario sesudo / gafapatismo. Cada frase le da un toque al cuento. Desconsuelo es serio. Llorar como un niño, personalmente, me gusta más. Y el cuento en particular, mucho más.

    (como siga criticando jurados esto de ganar algo va a resultar complicado…)

  6. Mangamoncio Says:

    Pero si lo importante es participar, Oyros.

    Cada escritor debe buscar las palabras apropiadas para su relato. «Llorar como un niño» es una expresión muy gráfica, y mucho más tierna que «desconsoladamente», desde luego. Eso sí, para mí las dos expresiones significan lo mismo, pues el llanto de un niño, franco y sincero, suele estar empañado del desconsuelo más atroz.

  7. José Ignacio Says:

    Hace poco estuve en un curso sobre como escribir para televisión. Uno de los ponentes, guionista de series de TV, decía que en televisión a todo el mundo: productores, directores, actores, ejecutivos de la cadena, etc. “corregían” algo en el guión. A todos les gustaba: “echar su meadita” fueron sus palabras textuales.
    Me da la sensación de que alguien del jurado quiso “echar su meadita” sobre tu cuento.

    Tu cuento es estupendo, no hace falta cambiarle nada.
    Enhorabuena por tu cuento ha sido un placer leerlo.

  8. arrakis Says:

    Yo creo que es muy fácil criticar siendo un crítico y más aún si se trata de un desconocido, como era tu caso.
    Si esas palabras no fuesen tuyas sino de alguien con ‘nombre’ estarían bien dichas porque las diría por algún motivo y ni se plantearían cambiar una por otra.
    Y más en el caso de nuestra lengua que es tan rica en sinónimos, podríamos discutir horas sobre cuál es el más adecuado. Pues oiga, lo escribo yo y para mí es más adecuado el que me parezca.
    Saludos. XD

  9. Dodgediz Says:

    A ver muhé, si es verdad, con lo facil que es usar expresiones no manidas…te voy a echar una manita…podias haber puesto…»lloraba a lagrima viva»…ay,no,esa tambien es una frase hecha, bueno, puesss…»lloraba a mares»,…nonononono, esa tambien esta muy vista..Esto….a verrr….ah,ya! «con el rostro anegado en lagrimas»..mmm..no, me suena que tambien es una frase hecha…averaverrrrr…..ufff…si va a resultar ahora que ya esta todo inventado pa decir que alguien llora! xD
    Por cierto , «lloraba desconsoladamente» me suena tan visto y manido como cualquier otra :P
    El cuento, chulisimo ;)

  10. María José Says:

    Pero el original lo habrás dejado tal y como estaba, ¿no?

  11. Mela Says:

    …imagina en tu boca una pequeña ración del manjar que más te plazca … lo gustas despacito, muy lentamente, intentas hacerlo eterno… una auténtica delicia… así acabo de sentirme con tus 48… gracias.

  12. tbl Says:

    !Aja, lo encontré!

    ;)

  13. Eliseo Says:

    Me parece extraño, pero estoy de acuerdo con tu crítico en que, personalmente, me cae mejor llorar con desconsuelo que llorar como un niño. Pero no es porque sea una frase dicha (¡Valiente estupidez!). Es porque me acorta la frase, me hace juntar más la idea de llorar y su causa y me aboca más al final del cuento. Vale, también porque me ahorra una comparación y porque soy un poco pedante.
    Contar algo en tan pocas palabras es difícil, reescribirlas es repensarlas y ninguna crítica deja de ser válida por estúpida que parezca