Cuentos mínimos. La bitácora de Idgie W. Mcgregor.

Lo bueno, si breve… dos veces breve.

Entradas de la categoría ‘Gente’


Publicado el Jueves 31 de Mayo de 2007

Un encuentro.

He entrado hoy a media mañana en una librería a la que voy a menudo. Cinco minutos después de mí llegó un señor árabe bajito, orondo y con bigote, rodeado por tres hombres árabes más altos, más delgados y más jóvenes, pero con bigote también.

El señor se sentó en una escalera a modo de taburete improvisado, y empezó a chapurrear lo que quería medio en inglés medio en español. Sus asistentes seguían al librero tienda arriba, tienda abajo, e iban apilando todo lo que éste les tendía sin mirar siquiera el precio. Cada uno salió de allí cargando una caja sobre su hombro que debía pesar un quintal. Se alojaban en el hotel Alfonso XIII, uno de los más lujosos de sevilla. Creo que se ha gastado unos 700 euros en libros en apenas unos veinte minutos. No quiso el cambio.

Ni que decir tiene que no me cupo la menor duda: se trataba del mismísmo archimillonario fabricante de alfombras Mohammed Abdul Haj-Saleh en persona. Lo que no tengo tan claro es si él sabía quién era yo y qué papel he jugado en su vida…

Publicado el Martes 8 de Mayo de 2007

Otra anécdota de autobús.

Hay una chica delante de mí, bastante guapa, con un tipazo y escote generoso. Al subir, saca un bonobús hecho polvo del bolsillo que es evidente que no va a funcionar en la máquina. De esos que has dejado dentro del pantalón cuando éste estaba dentro de la lavadora. Se lo muestra al conductor apresurándose a iniciar la explicación que ha debido contar varias veces ya a lo largo de esta semana, y sin embargo…

CONDUCTOR:
Tú subiste antes para venir hasta aquí, ¿verdad?

CHICA:
¿Cómo te acuerdas?

CONDUCTOR:
Nunca olvido un bonobús.

Cómo me gusta tener cuarenta ideas en la cabeza para escribir entradas y encontrarme con cosas como esta.

Publicado el Domingo 24 de Diciembre de 2006

Belén humano.

En la guardería de mi primo Carlos, que aún no ha cumplido los dos años. Él hacía de angelito. A unos metros de distancia, una cesta llena de pan y otra con galletas a modo de ofrendas. En plena representación, y sin molestar, abandonaba su puesto, se acercaba sigiloso a la cesta del pan y cogía un trocito. Luego, sin que nadie tuviera que decirle nada, se volvía tranquilamente a su sitio a mordisquearlo despacito. Como si no hubiera pasado nada. Cuando se le acababa, iba a por más y punto.

FELIZ NAVIDAD A TODOS.
A ser felices y a hacer felices a los que tenéis cerca, que al fin y al cabo eso es de las pocas cosas que importan de verdad.
;)

Publicado el Lunes 11 de Diciembre de 2006

Viaje de vuelta.

Un trayecto de nueve horas en un vagón de tren lleno hasta los topes. Por todos lados, caras entre tristonas y melancólicas por vacaciones que se han pasado volando, por gente que se ha dejado atrás o por la pura y simple vuelta a la rutina diaria. Muchos duermen, incluido mi compañero de viaje. Me pongo los auriculares y trato de concentrarme en la película que echan, pues por una vez he tenido suerte y no es ni mala, ni repetida.

Siento un golpecito suave en mi brazo izquierdo y me giro. Desde el otro lado del pasillo, una señora muy vieja y muy sonriente extiende hacia mí un enorme bocata de salchichón, mientras me dice con voz muy dulce: “¿quieres un poquito?”

A punto he estado de levantarme y plantarle un beso tremendo en la mejilla.

Publicado el Lunes 26 de Junio de 2006

Etapas que se cierran.

Dejé de dar clase, por fin.

Carolina terminó con sus oposiciones.

Jose logró superar el MEGA, con todo lo que le ha costado.

Toñi y Led acabaron sus carreras.

Claudia se viene, por fin.

El Primo volvió de Alemania.

Lorena se quedó sin nódulos y sin trabajo.

Alberto… se ha cortado el pelo.

Pensemos en todo ello como puertas que se abren. A ver qué pasa.

Publicado el Sábado 10 de Junio de 2006

La cafetería de Chari.

Apenas lleva unos meses abierta, pero Chari, la dueña, ya saluda a los clientes por sus nombres.

El segundo día que vas y pides un café, ella se para un momento y te dice: ‘Ah, sí, a ti te gustaba corto de leche y sin azúcar, ¿verdad?’

Si pides un croissant te lo calienta (sin preguntar), mientras murmura algo parecido a que ‘calentito está más bueno’.

Hoy entró una chica preguntando si tenían tartas. Chari contestó: ‘Sí, pero sólo de gominolas’.

Y digo yo: ¿No pueden hacer una ley, o algo, que obligue a todos los cafés del mundo a ser así?

Publicado el Jueves 4 de Mayo de 2006

El yogur es lo de menos.

Jose dice que vaya memoria más impresionante que tengo. No tiene nada de especial, de hecho es bastante absurda. Vuelvo a recurrir al formato dramático.

COCINA DE MI CASA. INTERIOR. NOCHE.
(Hará unos cinco o seis años)
IDGIE:
Hay yogures, ¿te apetece uno?
JOSE:
Vale.
IDGIE:
¿De qué lo quieres?
JOSE:
Ah, me da igual. De lo que más te guste a ti.

Quedaos con esa última frase. Una persona despreocupada diría “De lo primero que pilles”. Una indecisa, simplemente incidiría en el “Me da igual”. Una racional, por ejemplo “De lo que a ti no te guste (y así lo que te guste te lo tomas tú, ya que al fin y al cabo a mí me da lo mismo)”.

Cuando Jose dijo “De lo que más te guste a ti” resumió en esa frase tan aparentemente simple, y por supuesto sin darse cuenta, toda su visión lúdica de la vida. Dame algo que confíes que voy a disfrutar.

Y eso es, quizá, una de las cosas que más me gustan de él.

Publicado el Lunes 24 de Abril de 2006

Mi lado oscuro.

PARADA DEL AUTOBÚS. EXTERIOR. DÍA.
Dos jóvenes de unos 16 años charlan con cara de espárrago (ambos, lo cual no deja de resultar exótico).
CHICO:
¿Vas a ir hoy al instituto?
CHICA:
Sí, pero no pienso entrar a tercera hora en química. Voy fatal con la asignatura.
CHICO:
¿Y no será peor si encima no vas a clase?
CHICA:
Ya, pero es que a mí ese tío no me soluciona nada.

Podría haber dicho ’es que no me entero con el profesor ese’. O ’me aburro como una ostra’. O ’paso, me voy a tomar el sol, o a la Feria’. Pero no, tuvo que soltar una mamarrachada como esa: “a mí ese tío no me soluciona nada”.
Es por eso por lo que me entraron ganas de estrangularla.PD: Pero no, no lo hice (sic).

Publicado el Jueves 20 de Abril de 2006

Él y ella

A veces, a fuerza de cruzarte con las mismas personas todos los días, algunas de ellas entran a formar parte de tu vida sin que te des cuenta, y el día que no los ves te sorprendes a ti mismo pensando en ellos de repente.

Ella es una chica joven, morena, muy pero que muy guapa. Él es delgado y alto (mucho más que ella), joven también y algo desgarbado, todo piernas y todo brazos. No te das cuenta en el primer momento, pero poco después se hace evidente que sufre algún tipo de retraso mental.

Cuando bajan del autobús, siempre juntos, él se detiene unos instantes y busca la mano, el hombro o el cuello de ella para apoyarse. Una vez que lo encuentra echa a andar, y su rostro y su sonrisa te dicen que no, que ya no puede pasarle nada malo. Con ella a su lado, él se siente seguro.

A veces, te gustaría que esas personas siguieran formando parte de tu vida para siempre.

Publicado el Viernes 31 de Marzo de 2006

Qué facil es ser feliz, a veces.

Vas leyendo, como de costumbre, en el autobús. Esa tarde no estás de demasiado buen humor por el trabajo, o por el día que estás teniendo. De pronto una anciana te golpea la pierna al pasar, sin querer. La ves, tan chiquita, y le ofreces el sitio. Que no. Que sí. Que no. Que sí. Al final se resiste, creo que porque no quiere que pienses que te ha golpeado adrede. El caso es que encuentra un sitio en frente, con lo cual vuelves a tu lectura. Levantas la vista y te das cuenta de que su marido, igual de viejito, está a su lado y aún de pie. Le vuelves a ofrecer el sitio. Que no. Que sí. Que no. Que sí. También se resiste, porque es un galán y eso no lo vas a cambiar tú a estas alturas.

Se bajan del autobús. Su compañera de asiento te dice: ‘te está diciendo adiós’. Miras por la ventana y la ves a ella mandándote besos con la mano.

Y ya no te quita nadie la sonrisa en toda la tarde.