Háblenos de sus proyectos, señor Liebman, díganos sobre qué está investigando ahora en su laboratorio. ¿Para qué sirven todos esos tubitos? ¿Y esa máquina de ahí? ¿Ha descubierto alguna vacuna nueva últimamente? Oh, no trate de engañarnos, señor Liebman, no sea usted tan modesto. Cuéntenos sus miedos, sus pasiones, sus manías, sus aficiones. ¿Le gusta disfrutar de los placeres sencillos de la naturaleza? ¿Entiende de caza? ¿Cuánto ha pagado por la alfombra persa del saloncito? ¿Para cuándo una señora Liebman? No sea tímido, no querrá que nos creamos que sólo hay ciencia en su vida, ¿verdad? Todo, señor Liebman, nuestras lectoras quieren saberlo todo sobre usted.

5 Responses to “Entrevista”

  1. la chica de Potedaia Says:

    Me siento tan agobiada como el señor Liebman con sólo leerlo… :)

  2. frantic Says:

    ¡Uf! ¿Y el profesor Liebman no tuvo que ser atendido por un súbito colapso provocado por un ataque de ansiedad al sentirse acorralado? Por que a mí me ha producido taquicardia y taquipnea el dichoso cuestionario.

    Estoy por prepararme una bolsa de plástico por si empiezo a hiperventilar…

  3. mega Says:

    Y lo que no se atreva a contarnos, ya lo adivinaremos nosotros, no se preocupe…

  4. Fer Says:

    La culpa, con todos mis respetos, es del señor Liebman, por no saber quién le entrevista. Pero sí, tienes razón, al final las facultades de periodismo o de comunicación audiovisual sirven de poco.

  5. Italia Says:

    Es el habitual narcisismo de los entrevistadores. Solo quieren oírse a si mismos. Oh!, qué bien lo hacen!!