Siempre hay algún chaval vigilando desde el tejado más alto, para avisar si se acerca algún coche de fuera. No es algo que suceda muy a menudo, pero no quieren que nadie sospeche nada. Cuando dan la voz de alarma, todos los hombres abandonan rápidamente sus quehaceres en la cocina y agarran una manguera, un cortacésped, un martillo. Las mujeres esconden las cervezas, las fichas de dominó, el diario deportivo. Entran en sus casas y en un santiamén ponen una lavadora, sacan una aguja de ganchillo, una revista del corazón. Son minutos incómodos para todos, que suspiran inquietos por volver a la normalidad. Pero es el único modo de asegurarse de que los dejan en paz.

One Response to “Estereotipos”

  1. clinclinclinclok Says:

    ¿Como puede estar este sin comentarios?¡Si es un primor!
    Estoy viendo tus cuentos que he encontrado navegando. Me encantan Mª José, muchas gracias por regalarnoslos.
    Me gustan casi todos, y el casi lo dejo por si encuentro alguno que no, que no se ha dado el caso aun.