Y se levanta, y el corazón del animal aún palpita entre los despojos, y ella hace ademán de limpiarse -la boca, el rostro, los brazos, el pecho-, pero decide quedarse quieta y contemplar la escena un rato más.

Un minuto, quizá dos, y luego volverá a sus quehaceres diarios -la comida, la ropa, la compra, los niños-. Nada de eso importa ahora que sabe de lo que es capaz.

5 Responses to “Mujer devorando una pantera”

  1. mega Says:

    Bueno y radical, Idgie.
    Celebro tu regreso.
    Saludos cordiales

  2. frantic Says:

    ¡Qué fuerte! Me encanta.

  3. la chica de Potedaia Says:

    Hola de nuevo :)

  4. GFrancisco Says:

    Concentrado y contundente. Me encanta.

  5. Oyros Says:

    Romper límites para saber que no los tienes. Mmmm, interesante.