Camina siempre algunos pasos por detrás de ella, para asegurarse de que no se pierda. De vez en cuando la chica se vuelve a mirarla, y entonces se aproxima a algún árbol, orina un poco o hace como que olisquea aquí o allí. No quiere que sospeche nada.

Después de un par de minutos, la chica enciende el único cigarrillo que se permite cada noche y empieza a relajarse por primera vez en todo el día. Trabaja demasiado. La perrita se toma su tiempo, para que ella fume tranquila. Y cuando ve que ha terminado se detiene, procura llamar su atención y la va guiando, despacito, de vuelta a casa.

5 Responses to “Paseo”

  1. la chica de Potedaia Says:

    Creo que es el cuento más tierno que he leído nunca… :_)

  2. Oyros Says:

    Bonito paseo. Muy bonito. De verdad :)

  3. arrecife Says:

    Es que hay perrillos que valen su peso en oro :)

  4. IKA Says:

    Se ha portado bien, hoy la dejaré dormir en casa, no se acostumbra al balcón….¡estos humanos!

  5. mega Says:

    ¿Qué es lo que se fuma la chica? ;-)