El brillo de una luz oscilante sobre la pared. Eusebio, de frente, nos mira con ojos cansados. No a nosotros, quiero decir, a la pantalla. A veces cambia de canal, a veces permanece un largo rato sin mover un solo músculo. Ningún programa parece llamar demasiado su atención, aunque no hace ademán de levantarse. Nos gusta Eusebio. Da vueltas en el sillón para encontrar una postura más cómoda. Tiene la boca seca. Se tomaría una cerveza, pero no le apetece nada ir a la cocina. Tampoco nosotros queremos que lo haga. Eructa, se rasca. No sabe que lo estamos observando.

One Response to “Televisor”

  1. mega Says:

    Bueno. Es el chivato de la programación, ¿verdad? No recuerdo ahora cómo se llama técnicamente, pero tanto da. Un gran hermano como otro cualquiera.
    Saludos