Cuentos mínimos. La bitácora de Idgie W. Mcgregor.

Lo bueno, si breve… dos veces breve.

Entradas de la categoría ‘Cuentos mínimos’


Publicado el Martes 17 de Junio de 2008

Retrato

Segundo cuento de junio en Libro de Notas.

Retrato

Debimos tomar precauciones cuando nos aseguraron que se trataba de la mejor cámara del mercado. Ahora no sabemos cuál es la fotografía, y cuál el niño de verdad. Llevamos unos días resignados, preparando el doble de biberones y cambiando el doble de pañales, pero empezamos a estar un poco hartos. Esta mañana, Fidel ha llegado a casa con un marco de fotos que hace juego con el que compré yo la semana pasada. Dice que es el único modo de acabar con esto de una vez por todas, y no le falta razón. Creo que los niños quedarán muy bien ahí, uno a cada lado de la chimenea.

Publicado el Lunes 16 de Junio de 2008

Leer

Primer cuento de junio en Libro de Notas.

Leer

El niño sospecha que su hermano mayor lo engaña, y que todas las historias que le cuenta se las inventa él mismo. A escondidas, abre el libro y busca entres sus páginas con paciencia, una a una. No tiene muy claro lo que va a encontrar, pero cree que debe andar por ahí. Pasado un rato, y un poco más nervioso, cierra el libro, le da vueltas, lo sacude. Finalmente, arranca las páginas con furia. Ahí no hay nada de nada, así que ya no le queda la menor duda. Esa misma noche le dirá que ha descubierto su secreto, y que no se moleste más.

Publicado el Viernes 18 de Abril de 2008

Como niños

Tercer cuento de abril en Libro de Notas.

Como niños

Después de una intensa persecución a pie de casi media hora, el policía alcanzó al ladrón, le dio un ligero empujón en el hombro y, antes de darse media vuelta, le dijo: ‘tú la llevas’.

El ladrón se pasaría el resto de su vida sorprendido, recordando cómo en aquel momento se deshizo rápidamente del cuantioso botín, contó hasta diez, y salió corriendo detrás.

Publicado el Jueves 17 de Abril de 2008

Mejor

Segundo cuento de abril en Libro de Notas.

Mejor

Siempre he querido ser como mi amigo Paco. Bueno, no es que me conformase solamente con ser como él: quería ser Paco, pero un poquito mejor. Terminé la misma carrera con notas más altas, entré a trabajar en la misma compañía y logré el ascenso que le estaba destinado. Luego pasé una etapa preocupándome por mantenerme algo más guapo y bastante más delgado. Por fin llegó el momento que tanto había esperado. Me aprendí de memoria los cumpleaños de toda la familia, los nombres de todos sus gatos, y me enamoré como un chiquillo de Paula, su mujer.

Esta tarde he venido a visitarlo para matarlo con un taladro eléctrico y después he metido su cuerpo en el congelador. Ahora estoy tumbado tranquilamente sobre la cama, deseando que llegue Paula de una vez.

Ya veréis lo contenta que se va a poner.

Publicado el Miércoles 16 de Abril de 2008

Concentrados

Primer cuento de abril en Libro de Notas.

Concentrados

Él le robó los pendientes mientras ella se hacía con su cartera. Anillos, relojes, pulseras, gemelos. Todo cambiaba de manos sin la más ligera sospecha por parte de su legítimo dueño, demasiado ocupado en desvalijar al contrario. Foulard de seda, corbata, broche, tirantes. Jamás de los jamases habían logrado llegar tan lejos.

Una ráfaga de aire los hizo volver en sí algunos minutos después, ruborizados, al caer en la cuenta de que estaban completamente desnudos.

Publicado el Martes 8 de Abril de 2008

Paseo

Camina siempre algunos pasos por detrás de ella, para asegurarse de que no se pierda. De vez en cuando la chica se vuelve a mirarla, y entonces se aproxima a algún árbol, orina un poco o hace como que olisquea aquí o allí. No quiere que sospeche nada.

Después de un par de minutos, la chica enciende el único cigarrillo que se permite cada noche y empieza a relajarse por primera vez en todo el día. Trabaja demasiado. La perrita se toma su tiempo, para que ella fume tranquila. Y cuando ve que ha terminado se detiene, procura llamar su atención y la va guiando, despacito, de vuelta a casa.

Publicado el Viernes 4 de Abril de 2008

Ascensor

Marcan el décimo piso. Se desajusta la corbata. Se besan. Un vecino calvo entra en el quinto. Se ajusta la corbata. Esperan a que salga, disimulan.

Marcan el bajo. Se desajusta la corbata. La acaricia por debajo de la blusa. Se detienen en el tercero a recoger a una señora gorda. Se ajusta la corbata. Carraspean, hablan del tiempo.

Vuelven a subir al décimo. Definitivamente, se quita la corbata. Se buscan, se abrazan, se muerden, se derraman. Esta vez no entra nadie. Se separan sudorosos, se despiden.

La corbata se la queda ella, de recuerdo. En el fondo siempre ha sido una sentimental.

Publicado el Martes 18 de Marzo de 2008

Etiqueta

Tercer cuento de marzo en Libro de Notas.

Etiqueta

La baronesa de Ferdinand, viuda rica y excéntrica, acostumbraba a viajar precedida de una larguísima comitiva de mozos, lacayos, porteadores, doncellas, sirvientes, bufones, mayordomos, peluqueros, guardaespaldas y algún que otro amante. A la cabeza de tan extraordinario desfile situaba siempre a su mensajero más elegante, con una breve nota que decía: “Llego mañana”.

Publicado el Lunes 17 de Marzo de 2008

Entrevista

Segundo cuento de marzo en Libro de Notas.

Entrevista

Háblenos de sus proyectos, señor Liebman, díganos sobre qué está investigando ahora en su laboratorio. ¿Para qué sirven todos esos tubitos? ¿Y esa máquina de ahí? ¿Ha descubierto alguna vacuna nueva últimamente? Oh, no trate de engañarnos, señor Liebman, no sea usted tan modesto. Cuéntenos sus miedos, sus pasiones, sus manías, sus aficiones. ¿Le gusta disfrutar de los placeres sencillos de la naturaleza? ¿Entiende de caza? ¿Cuánto ha pagado por la alfombra persa del saloncito? ¿Para cuándo una señora Liebman? No sea tímido, no querrá que nos creamos que sólo hay ciencia en su vida, ¿verdad? Todo, señor Liebman, nuestras lectoras quieren saberlo todo sobre usted.

Publicado el Domingo 16 de Marzo de 2008

Balance

Primer cuento de marzo en Libro de Notas.

Balance

Como no quiere que se le olvide nada, ni lo bueno ni lo malo, apunta en un cuadernito todas las cosas que le gustan de ella, y en otro, las que no. Usa trazos pequeños, muy juntos y muy prietos. Dice que así tardará toda la vida en rellenar cualquiera de las dos libretas, y que, de todos modos, ojalá le queden aún muchas cosas por saber cuando llegue a la última página. Así se resume, más o menos, su idea de la felicidad.